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Requiem por Política Digital

febrero 13, 2013

logopdv3_2En ésta que parece temporada de renuncias, llega al buzón de mi correo electrónico un aviso titulado “Concluye proyecto Política Digital“. Temo algo malo y resulta que sí, que el Lic. Andrés Hofmann, director de la revista “Política Digital” que se publicaba en México desde el 2002 en formato impreso y digital, anuncia el fin de este proyecto. Estas son sus palabras:

Amigas y amigos de Política Digital:

La presente es para contarles que Política Digital, proyecto que fundé y dirigí durante 11 años, ha llegado a su fin. ¿Por qué? La respuesta es simple y profunda: Once años en una misma rutina, por creativa que haya sido, me parecen suficientes. Quiero emprender por otros rumbos: busco nuevas ideas, nuevos proyectos y nuevos retos. Las cosas en la vida dan hasta donde alcanzan, y Política Digital dio de sí lo que pudo.

No soy quién para hacer el recuento de lo que hicimos, ni para narrar el impacto que provocamos. Quisimos servir a los servidores públicos de este inmenso país. Espero que lo hayamos logrado. Prefiero en todo caso, que sean nuestros lectores quienes hagan el juicio de lo que fuimos y representamos.

Decía Cicerón hace unos dos mil años: La gratitud no es solo la mayor de las virtudes, sino la madre de todas las demás. Y como aspiro a ser un hombre virtuoso (¿quién no?), procedo a dar las gracias:

Primero que nada, y por lejos, a nuestros lectores que hicieron de este proyecto un referente nacional. En la trastienda de Política Digital estuvieron, desde el primer día, el destacado periodista Mariano Garza Cantú y mi cable a tierra en materia de ventas, Ángeles Nava. Hubo otros que se entregaron a ejecutar esta iniciativa, entre ellos, mi muy eficiente y leal asistente Mónica Barrón, el editor José Luis Becerra, la encargada de la distribución y bases de datos Lourdes Maldonado, las vendedoras de publicidad Carmen Fernández y Morayma Alvarado, y Paula Sepúlveda en los temas de internet.

Van las gracias también a cada uno de los ejecutivos de las empresas, chicas y grandes, mexicanas y extranjeras, que creyeron en el trabajo de este pequeño, pero muy eficiente equipo.

Y a Rafael Pérez Gay, por el apoyo que brindó a este proyecto durante los muchos años que dirigió la empresa Nexos – Ediciones Cal y ArenaPolítica Digital y revista Nexos.

Pero sobre todo a Héctor Aguilar Camín, amigo entrañable y cómplice de una conversación sin fin que se resiste a terminar, por haber creído en mis aventuras.

Yo estaré, por ahora, rondando el aire en andres.hofy@gmail.com.

Reciban un abrazo alegre y pleno de buenos sentimientos.

Andrés Hofmann

A esta carta la acompañan dos postdatas finales:

  1. Una invitación para descargar el libro “La Promesa del Gobierno Abierto” en formato PDF desde http://www.lapromesadelgobiernoabierto.info/lpga.pdf y que contiene 25 ensayos de autores provenientes de 7 países.
  2. El sitio web de Política Digital http://www.politicadigital.com.mx seguirá funcionando.

La revista Política Digital era una publicación del Grupo Nexos que tenía más de 10 años de circular de manera ininterrumpida en el mercado nacional. Su objetivo era promover el buen uso de tecnologías de información y comunicaciones para mejorar la calidad de las instituciones públicas en los tres poderes del Estado -ejecutivo, legislativo y judicial- en los ámbitos municipal, estatal y federal. Sus productos y servicios estaban dirigidos a servidores públicos cuya responsabilidad es diseñar, decidir, y operar políticas públicas que utilizan tecnologías de la información de manera intensiva, así como a líderes de opinión y académicos que influyen y vigilan la actividad del sector público. La apuesta de Política Digital era ser un referente para aquellos servidores públicos que quieren darle a su trabajo -y a sus vidas- un nuevo significado: servir a México.

Política Digital contaba con más de 30,000 suscriptores.

Ni hablar. Desde este humilde espacio le deseo al Sr. Andrés Hofmann -con quien alguna vez tuve el privilegio de platicar– el mejor de los éxitos en los nuevos proyectos que emprenda.

Y muchas gracias a usted, Andrés Hofmann, por el legado que nos ha dejado.

Los números de 2012 en infoALEPH

enero 19, 2013

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 de este blog.

Aquí hay un extracto:

19.000 personas caben en el nuevo Centro de Barclays para ver la actuación de Jay-Z. Este blog fue visto sobre 120.000 veces en 2012. Si fuera un concierto en el Centro de Barclays, tomaría cerca de 6 conciertos con entradas agotadas para ganar estas visitas.

(No sé dónde está Barclays ni quién es Jay-Z, pero la comparación -redactada por el equipo de WP.com- es impresionante).

(Y claro, fue el mismo equipo de WordPress quién elaboró este resumen que hoy pongo a su disposición, por si no tienen nada mejor qué hacer).

Haz click para ver el reporte completo.

YawCam y Java: un consejo

enero 18, 2013

yawcamYawCam es un popular software gratuito para Windows, que permite utilizar la cámara web de nuestra computadora para transmitir video a través de nuestra red local o a través de internet, entre otras funcionalidades. Y para que este programa funcione necesita:

  • Java Runtime Environment (JRE) 6 o superior.
  • DirectX 9 o superior.
  • Windows Media Player 9 o superior.
  • Windows 2000/XP/Vista o superior.

Lo que no dice la documentación es que al ser YawCam un software que corre a 32 bits, necesitas tener instalada la versión de 32 bits de Java, aún si tu sistema operativo es de 64 bits y tienes Java a 64 bits. De no hacerlo así, se obtienen los siguientes mensajes de error:

Failed reading value of registry key: Software\JavaSoft\Java Runtime Environment\1.7\JavaHome
Error: could not find java.dll

Esto lo escribo como un recordatorio personal. Espero les sea útil.

Más información:

Recapitulando

enero 12, 2013
Esta era una de las batallas hace 5 años. ¿Quién ganó?

Esta era una de las batallas hace 5 años. ¿Quién ganó?

Hace mucho tiempo (en una galaxia muy lejana) comencé a escribir este blog.

Han pasado muchos años desde que comencé a escribir este blog, solamente 5 años pero en términos informáticos 5 años son una era. Y en esa era muchas cosas han cambiado.

En ese entonces mi mayor preocupación era evangelizar sobre la buena nueva del software libre contra el software comercial. Mi postura era que el software libre era más barato, más democrático, más poderoso, más eficiente y principalmente más seguro que el software comercial. En consecuencia, y como lo más importante y básico de una computadora en cuanto a software es su sistema operativo, pregonaba la superioridad del GNU/Linux en contra de Windows como pilar fundamental para alcanzar un desempeño óptimo, eficiente y seguro en los equipos de cómputo domésticos y de oficina.

Tal era mi tesis entonces. Y actualmente lo sigue siendo.

Sin embargo, mi tesis original era muy, digamos, limitada. Software libre es blanco, bueno y puro; y el software comercial era negro, malo, perverso.

Al pasar del tiempo, la experiencia profesional me fue enseñando a superar este paradigma. Richard Stallman, filósofo, profeta y gurú del software libre, sostiene que no hay matices, lo bueno es bueno y lo malo malo. Quizás tenga razón, no digo que no. No quiero saberlo ni discutirlo, de hecho ya no quiero enredarme en cuestiones filosóficas sobre la bondad o maldad del software.

Y es que al final, resulta que hardware y software son herramientas que podemos utilizar. Si nos son útiles bien, y si no pues buscamos otras que sí nos sean de utilidad. Así es, ahora veo el software en términos de utilidad.

Y en este enfoque, resulta que el software libre por lo general me resulta más útil que el software comercial gracias a sus atributos propios: su bajo costo, su estabilidad, su portabilidad, su seguridad, su documentación y su soporte por parte de una amplia comunidad de usuarios y desarrolladores; atributos que casi siempre se quedan cortos si hablamos de software comercial.

Pero ojo, dije “por lo general”, “casi siempre”. El que yo prefiera utilizar software libre no implica que esté divorciado del software comercial. Si en la oficina donde trabajo tienen licencias para Windows y Office, pues usaré Windows y Office. Si la laptop que adquirí trajo Windows, pues usaré Windows (total que ya me lo cobraron). Si necesito aplicaciones o desarrollar servicios que sólo puedo probar bajo GNU/Linux, pues tal vez utilice una máquina virtual o quizás instale un servidor Linux, según se requiera.

Los fans de tal o cual tecnología podrán criticarme. Podrán tener razón. Podrán estar equivocados. Podemos enfrascarnos en una discusión estéril mientras nuevas tecnologías emergen haciendo obsoletas las tecnologías a las cuales intentamos aferrarnos. La era de las PCs va perdiendo protagonismo mientras las computadoras se vuelven más pequeñas y ubicuas: laptops, notebooks, netbooks, teléfonos celulares, tabletas… y lo que nos falta por ver.

Aquellas batallas “Netscape vs. Internet Explorer”, “PC vs Mac”, “Linux vs. Windows”, han quedado atrás, como atrás quedarán los debates “iOS vs. Android”, “Facebook vs. Google+”.

Y al final del día, en todas estas batallas hay una única vencedora: la Usabilidad.

La Usabilidad no es otra cosa que el grado en el que el diseño de un objeto (hardware o software) facilita su manejo. Si el programa es fácil de usar, poderoso, intuitivo, amigable, rápido, eficiente, seguro, etc., entonces prevalecerá ante la competencia hasta que surja otro programa más fácil de usar, más poderoso, más intuitivo, más amigable, más rápido, más eficiente, más seguro, etc. Darwinismo puro.

Y una de las paradojas de la usabilidad es su no-exclusividad: es decir, entre 2 productos que compitan entre sí, si uno tiene un alto grado de usabilidad, el otro también lo tendrá. Así que, por poner un ejemplo, si Facebook es útil, su competencia Google+ también lo es. Lo cual da licencia a que, entre dos opciones, podamos elegir las dos. Sin embargo, y esto es muy importante, esos dos productos, aunque similares, son distintos. Y si vamos a usar uno u otro lo haremos precisamente por aquello que les distingue. Por ejemplo, yo decido utilizar Facebook para estar en contacto con mi familia y amigos, y usar Google+ para ponerme en contacto con diversas empresas y profesionales de la tecnología.

Por eso no debemos “casarnos” con las herramientas. La tecnología actual es efímera, evolucionará para lograr una mejor usabilidad. Debemos ser capaces de utilizar adecuadamente las herramientas tecnológicas que tengamos hoy a nuestra disposición. Y también, debemos ser capaces de utilizar las herramientas correctas para lo que queremos realizar. Es decir, usar las herramientas correctas disponibles y usarlas bien.

Esa es la clave de la productividad, y tema de otro post futuro.

Más información:

Feliz año nuevo

enero 12, 2013

comentarios-de-feliz-anio-nuevo-30Buenos días, ínclitos y preclaros lectores. Aunque un poco tarde, quiero desearles a todos un maravilloso año nuevo 2013.

Y para que este año nuevo resulte maravilloso para usted, quiero que lo vean como lo que es: 365 oportunidades para ser feliz, de las cuales apenas han transcurrido 11. De nosotros depende no desperdiciar las 354 restantes.

Gracias por acompañarme un año más. Gracias por sus comentarios que si bien no siempre puedo responder, siempre los leo. Les mando un abrazo a donde quiera se encuentren.

En las redes sociales nadie es totalmente anónimo (mis paranoicos delirios sobre las redes sociales)

abril 16, 2012

Quienes me conocen de vista creen que soy un tipo serio y formal. Pero quienes realmente me conocen saben que soy algo paranoico.

Yo considero que cierta dosis de paranoia es saludable. No se trata de imaginar peligros inexistentes, se trata de crear escenarios posibles de riesgo. Mi paranoia consiste en imaginar que algo podría salir mal, en pensar qué riesgos existen, cuáles los obstáculos que podrían presentarse en cada situación. Finalmente, según las Leyes de Murphy, “si algo puede salir mal, saldrá mal en el peor momento posible”. Resulta entonces que, no sólo soy paranoico, también un poco obsesivo.

Todo lo anterior viene al caso para justificar mi nueva paranoia. Ahora tengo miedo de Twitter y en general hacia todas las redes sociales. No es algo nuevo. Mi temor hacia Facebook, una enorme maquinaria disfrazada de red social que extrae información sobre nosotros, es algo añejo. Ahí todo parece estar controlado y supervisado, como si un gran ojo viera todos los detalles y llevara registro de ellos. Es por ello que a Facebook lo uso nada más para mantener contacto con personas a las que no puedo contactar por otros medios; es un mal necesario, pero procuro no alimentarlo demasiado con datos demasiado personales: nada de fotos familiares, fechas de cumpleaños, encuestas o jueguitos. Dice el dicho: “Si el producto es gratis, entonces el producto eres tú”.

En cambio Twitter es distinto. Ahí la comunidad tuitera es más abierta, más relajada y más irreverente. Twitter no posee mi información como un bien que pueda revender. Allá no soy un producto. Si Facebook me parece un salón cerrado, Twitter se me figura una plaza abierta en la que todos hablan y cualquiera puede escuchar; pero también parece que entre tanta gente nadie le presta atención a quienes no somos líderes de opinión, ni “tweetstars“, ni gente pública. En Twitter me sentía a gusto considerándome uno más entre tanta gente anónima.

Pero, y aquí empieza mi paranoia, tal vez esté equivocado. En las redes sociales nadie es totalmente anónimo.

Ahora que en México se acercan las elecciones para la presidencia del país estamos en plena etapa de campaña, y las redes sociales sociales son arenas importantes en donde se libra una guerra de declaraciones. Facebook y Twitter se han convertido en campo de batalla de los partidos políticos. Allá se enfrentan los candidatos y sus ejércitos, humanos y robots, radicales y moderados, todos contra todos.

Y en medio de esta guerra estamos los ciudadanos comunes, los no líderes de opinión, los no famosos, los anónimos. Sin embargo, en esta guerra electoral hay muchos intereses y muchos grupos detrás de ellos, la mayoría legales, otros ilegales. Volviendo a la analogía de Twitter como plaza pública, en este momento la plaza está ocupada, llena de manifestantes que marchan apoyando cada quien a su grupo. También en esta plaza hay varios agentes de todos los partidos políticos. Infiltrados también hay varios personajes que toman nota de lo que decimos. Y es que, a diferencia del mundo real, en las redes sociales todo quedará registrado; cada palabra puede ser almacenada, procesada y recopilada; cada ciudadano puede ser vigilado en su conjunto y de manera individual. Si existen las herramientas para ello, ¿por qué los que hacen las campañas electorales no iban a utilizarlas? ¿Y los grupos que operan fuera de ley? También ellos tienen las mismas herramientas.

Yo sigo en Twitter las cuentas de varios candidatos, de hecho los sigo a todos para que no se diga que favorezco a alguno. Pero algunos de ellos, y organizaciones políticas afines, también me siguen a mí. ¿Por qué? ¿Por qué a mí, común y anónimo? ¿Qué soy yo para ellos? ¿Un contacto? ¿Un posible partidario? ¿Un posible adversario? ¿Un producto?

Más aún, no conozco a todos mis 108 seguidores. ¿Qué soy yo para ellos?

Mi paranoia crece.

¿Cómo utilizan los partidos políticos las redes sociales? ¿Tendrán identificados quiénes hablan a favor y en contra de ellos? ¿Qué harán con esa información?

¿Aparecerá esto que escribo en un informe junto con mi nombre y fotografía? ¿Quién lo leerá?

En las redes sociales nadie es totalmente anónimo. Y aún si me propusiera ser anónimo siempre habrían pistas que pudieran relacionarme con mi yo real.

Por todo lo anterior he decidido retirarme un tiempo de las redes sociales, hasta que la plaza pública vuelva a estar en calma y los partidos políticos hayan dejado de considerarme un producto. Para entonces la plaza estará bulliciosa pero menos vigilada, y mi paranoia haya regresado a un nivel manejable. Sin embargo no puedo dejar de preguntarme:

¿Cómo utilizan las redes sociales las bandas de secuestradores? ¿Buscarán en ellas los nombres y datos de sus próximas víctimas?

Mi paranoia se hace más profunda y oscura.

El Registro Público de Consumidores en México ahora es el Registro Público Para Evitar Publicidad, y otros cambios

febrero 27, 2012

Hace años expliqué los pasos a seguir para dejar de recibir publicidad vía telefónica en México. Una de esos pasos consistía en suscribirse al Registro Público de Consumidores, y entonces expliqué cómo agregarnos a este Registro.

Sin embargo, el pasado 27 de enero del 2012 se hicieron oficiales 3 cambios a este Registro:

  • Cambió de nombre y ahora se llama Registro Público Para Evitar Publicidad;
  • La vigencia del registro del número telefónico cambió de 3 años a un tiempo indefinido de años; o sea, ya es permanente;
  • Se adecuaron los requisitos para que los proveedores de servicios puedan adquirir las listas del Registro.

A continuación, transcribo el comunicado oficial de la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO):

A partir de éste sábado la inscripción de los números telefónicos al RPC será indefinida.
Hasta el 31 de diciembre de 2011, se han registrado 183 mil 656 número telefónicos y se han impuesto más de 7 millones de pesos en multas a los proveedores que no han respetado el listado. 

México, DF, a 27 de enero de 2012.- Este viernes fue publicado en el Diario Oficial de la Federación el acuerdo por el que se reforman diversas disposiciones del acuerdo por el que se establecen nuevas reglas de operación y funcionamiento del Registro Público de Consumidores (RPC) ahora también denominado Registro Público para Evitar Publicidad para fines publicitarios y de difusión institucional.

La reforma consistió en tres modificaciones: se cambió el nombre del Registro, siendo ahora también denominado Registro Público para Evitar Publicidad; además, la vigencia de 3 años del registro del número telefónico será indefinida o permanente a partir de la reforma; finalmente, se adecuaron los requisitos para que los proveedores adquirieran las listas.

Así, con esta reforma, que entra en vigor éste sábado 28 de enero, además el consumidor podrá consultar la inscripción de su número a través de la página web de la Profeco (www.profeco.gob.mx) en la sección destinada al Registro. También se establece que la cancelación de la inscripción del número telefónico será voluntaria y cuando así lo solicite el consumidor.

En las modificaciones se establece que los proveedores y empresas, una vez que hayan realizado el pago de la tarifa correspondiente, tendrán acceso a las listas de RPC, las cuales podría actualizar de forma quincenal mediante la descarga a través del sitio http://rpc.profeco.gob.mx, ubicado en la sección PROVEEDORES/LISTAS RPC.

La Profeco recuerda que el Registro es un instrumento automatizado para registrar números telefónicos de consumidores que no desean recibir publicidad telefónica de bienes, productos o servicios en su casa, oficina o celular.

Al inscribirse un número telefónico, este se incluye en una lista de los que no podrán ser molestados con fines publicitarios o mercadotécnicos, es decir, los proveedores están obligados a no llamar a estos números, de lo contrario podrían ser sancionados con multas de hasta un millón 317 mil 147 pesos.

Desde que empezó a operar el RPC y hasta al 31 de diciembre de 2011, se registraron 183 mil 656 números telefónicos y se interpusieron mil 880 denuncias contra las empresas que no lo respetaron. Debido a lo anterior, Profeco ha sancionado a las empresas con multas que suman un total de 7 millones 108 mil pesos.

Para inscribirse, el consumidor debe marcar al 9628 0000 (de la ciudad de México, Guadalajara o Monterrey) o al 01 800 962 8000 (larga distancia sin costo para el resto del país) desde el teléfono que desea registrar y elegir uno o los tres sectores contra los que protege el Registro: telecomunicaciones, comercio y / o turístico. El trámite es gratuito, solo tarda un minuto y la vigencia de la inscripción es indefinida.

El consumidor podrá consultar la inscripción del número telefónico a través de la página web de la Procuraduría (www.profeco.gob.mx), en la sección destinada al Registro o en rpc.profeco.gob.mx. Si después de 30 días de la inscripción al RPC, el consumidor recibe alguna llamada con fines publicitarios, puede denunciarlo al Teléfono del Consumidor 5568 8722 o sin costo al 01800 468 8722 o al Teléfono del Consumidor en línea, en horario de 09:00 a 19:00 horas, de lunes a viernes.

Los proveedores que deseen consultar las listas del Registro Público de Consumidores o Registro Público para Evitar Publicidad, podrán tramitar la solicitud en rpc.profeco.gob.mx proporcionando su nombre, RFC, domicilio y correo electrónico, entre otros datos, y realizando el pago de la tarifa correspondiente. Cabe mencionar que es obligación de los proveedores respetar la voluntad de los consumidores registrados a pesar de no realizar el trámite de solicitud de consulta.

Dirección General de Comunicación Social
Teléfonos: 5625 6862 y 5625 6700, ext. 1348
Correo electrónico: ucs@profeco.gob.mx

Desde 1976, Profeco promueve y protege los derechos del consumidor, fomenta el consumo inteligente y procura la equidad y seguridad jurídica en las relaciones entre proveedores y consumidores. Visita nuestros archivos de fotos y videos de comunicación social o síguenos en Twitter.

Fuente: PROFECO.

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